miércoles, 27 de abril de 2016

BTT Cabo de Gata 1

 Las Negras-Fernán Pérez-Agua Amarga-Cala del Plomo-Cala San Pedro-Las Negras
  • Lunes 28 de marzo de 2016
  • Juanjo y Teresa
  • Distancia: 50,12 km
  • Desnivel acumulado: 1.091mt
  • Tiempo: 8 h 5' incluidos los descansos (5 h 30' en movimiento)
Después de pensar y pensar dónde podíamos pedalear con buen tiempo en el mes de marzo, nos decidimos por esta parte del sureste del país donde el sol está asegurado buena parte del año: El Cabo de Gata.
Para llegar allí, hicimos parada en Cartagena, bonita ciudad portuaria de Murcia. Esta ciudad ha cambiado mucho en los últimos años y ha sacado a relucir sus restos romanos, dándole mayor esplendor a la ciudad. No hay que dejar de visitar el Teatro Romano, el Ayuntamiento, el puerto con su paseo, el monumento a los héroes de Cavite, el ARQUA (Museo Nacional Arqueológico Submarino) el barrio del Foro Romano, las Fortalezas, etc. Y si te gusta el mar hay allí, cerquita, varias playas que son una delicia: Cala Cortina, Callblanque, La Azohía…
Además, hay allí una pareja, castelturiasense, que te acogen de maravilla y te acompañan a esos rincones de la ciudad al que no llega el turista ocasional.
A la mañana siguiente madrugamos y llegamos a Las Negras a las 9,30 de la mañana, donde iniciamos la excursión de BTT.
Cogimos la carretera que lleva a Las Hortichuelas subiendo el puerto, para después desviarnos por un camino a la altura de Hernán Pérez que nos lleva a la Cortijada de  Pozo Usero. Nos acercamos a ver los pozos de agua que salpican el desierto almeriense y “¡tienen agua!”.
Por una carretera estrecha comarcal llegamos a la zona de minas, y atravesando una finca enorme de nectarinas, subimos a la vía verde del mineral que nos condujo directamente a Agua Amarga.
Corresponde a la antigua línea de ferrocarril que transportaba el mineral de hierro desde Lucainena de las Torres hasta el puerto de Agua Amarga, 32 km en total.
Después del bocata de jamón y queso, enfilamos una empinada senda que nos conduce a la playa de la Cala de Enmedio, solitaria playa que sólo se accede andando o con TT.
De allí fuimos a la Cala del Plomo por unos caminos un poco pedregosos y encontramos en mitad del secano ¡dos hermosas palmeras con una fuente-manatial de agua fresca!
Ya en la playa, comimos fruta y barritas y miramos “El Turmalet” que nos esperaba. Por allí aparecieron unos jovenzazos de Vitoria a quienes preguntamos cómo estaba la subida. Nos lo pusieron bastante negro:
- La subida es fuerte, no sé yo… Hay trozos con escalones, que son hasta peligrosos…No es que os vea mayores… no, hombre, no… es que yo no lo haría y soy más joven.. y he hecho bici, eh… dijo el de Vitoria.
A lo que respondió uno de Castelserás:
- Tere, ¡ponte las zapatillas que arreamos parriba!

Y allí que nos fuimos. Eran las 3 de la tarde y teníamos fuerzas.
Enfilamos la senda y, la verdad, bastante bien. Eso sí, arrastrando o llevando la bici al hombro todo el rato. En media hora estuvimos arriba; luego un llano donde pudimos pedalear, unos 20' y, finalmente, la bajada a la cala de San Pedro, otra media hora.
Fue lo que más nos costó, porque descendimos cerca de 300 mt por una ladera muy empinada y bastante deshecha, que llegaba hasta la cala. Por supuesto, arrastrando la bici… ¡ganas tuvimos de mandarla a rodolón!
El esfuerzo lo compensamos con las buenas vistas que tuvimos de toda la costa.
La cala de San Pedro es una playa nudista de tranquilas aguas, que no tiene acceso en coche y la han convertido en el lugar donde se asienta una pequeña comunidad hippie. Hay un par de casetas, la Torreta (en verano hay bar) y el castillo... y ¡una fuente de agua fresca!
La playa es de aguas cristalinas y tranquilas siendo un paraíso para el descanso, donde se pueden encontrar abruptos fondos rocosos a ambos lados de la cala, en donde habitan majestuosos meros y grandes praderas de posidonea en el centro.
Actualmente no está permitido acampar, pero es frecuente en la estación estival ver multitud de tiendas de campaña a lo largo de toda la orilla de la cala .
De aquí, por un sendero, llegamos a Las Negras, donde habíamos dejado la furgo.
Acampamos en el camping Los Escullos donde nos dieron buena cerveza y copiosa cena.

TRACK:
El paisaje es semidesértico con una vegetación muy pobre y muy resistente a la sequía...
...aunque muy salpicada por abundantes pozos que convierten esta tierra en un vergel, gracias al sol y a los plásticos
Típica casa de campo, blanca y sin tejados

Gracias a estos pozos hay extensas plantaciones de frutales, nectarinas en este caso, tempranas para madurar en mayo
Vía verde del ferrocarril del mineral de hierro
Algún olivo ya vimos.. pero , pocos, pocos
El ferrocarril de mineral comunicaba las minas con el puerto de Agua Amarga, 35 km de vía
Agua Amarga, ¡jo, qué bici!
Playa de Agua Amarga, azul y clara!!!
Rampas de subida después del pueblo
Agua Amarga es un pueblo muy tranquilo, con casas típicas de esta zona y una costa muy escarpada
Prr una bonita senda bastante ciclable accedimos a Cala de Enmedio, playa inaccesible a los coches
Cala de Enmedio, playa muy solitaria y con una agua turquesa que dan ganas de no sé qué...
Con una arena bastante compacta y ciclable
Para accdecer a la Cala de Plomo dimos un buen rodeo y nos sorprendió  que en medio de tanta sequía aparecieran estas palmeras y ¡una fuente de agua fresca!
Cala del Plomo
¿No seréis capaces de subir por ahí...? ¡Es hasta peligroso! ¡A que no...!
Y seguía y seguía... pero, a trozos era ciclable y... ya lo creo que subimos...
Las vistas eran espectaculares. Mereció la pena
En la zona alta la senda era bastante ciclable con abundante hierba alta, tipo fenazo.
¡Dale caña!
¡Qué bonitas vistas!
Después de un "subeybaja", llegamos al bajadón.
¡Y qué bajadón! Casi 300 mt de desnivel en una ladera hasta la misma playa
La vista de Cala San Pedro era muy bonita
Y había que bajar como fuera, arrastras, al hombro o a rodolón!!!

La cala es un excelente lugar para el baño y la práctica del naturismo, con mezcla de arenas finas y más gruesas. La cala cuenta con una comunidad de personas que viven allí todo el año, los llamados hippies por la gente del parque, que viven primordialmente de la confección de artículos manuales hechos con cuero, conchas u otros materiales. 
Estos habitantes han construido sus hogares con materiales de la zona y viven desconectados de la modernidad y en harmonía con el entorno. En verano el número de habitantes se incrementa pudiendo encontrarse varias tiendas de campaña de jóvenes que han ido a pasar el verano o algunos días.
Entre los habitantes habituales, los temporales y los turistas, puede que si visitemos la cala en los meses de verano nos parezca masificada, pero el resto del año es un remanso de paz y tranquilidad.
Una de las singularidades de esta cala es que tiene vegetación y una fuente natural de agua potable, que han permitido vivir a sus habitantes en cierto aislamiento.
En la misma cala podemos visitar las ruinas del Castillo de San Pedro, con una torre del siglo XVI, que fue construido para defender la cala y la fuente de los piratas berberiscos. Más tarde se construyeron más estancias adosadas a la torre que se utilizaron como cárcel.
Dejamos la playa atrás y nos tocó subir otro rato más para rodar por una bonita senda hasta Las Negras

Las manchas más oscuras corresponden a praderas de Posidonia oceánica, una planta acuática endémica del Mediterráneo. Florece en otoño y produce en primavera frutosflotantes conocidos vulgarmente como olivas de mar. Forma praderas submarinas que tienen una notable importancia ecológica. Dentro de ellas viven muchos organismos animales y vegetales que encuentran en las praderas alimento y protección. Se la considera un buen bioindicador de la calidad de las aguas marinas costeras.

Las Negras

4 comentarios: